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jueves, 6 de noviembre de 2008

AFRICA EN NUEVA YORK





Nunca me había enamorado así de un país! Sólo de África, tal vez. Pero a África yo quisiera ir para quedarme, para no matarme. Sí, África es como una droga que tomas para no matarte. Nueva York, en cambio, es una guerra a la que vas para matarte. En su visita a NLueva York, Pier Paolo Pasolini dice a la periodista Oriana Fallaci estas palabras


La foto nada que ver: yo en Puerto Madero, pero me gustó y ya está.



jueves, 2 de octubre de 2008

EL INFIERNO DE VIVIR TAN LEJOS DE TODO


Fui cobarde o realista? En los hechos no me mandé a la aventura ni siquiera cuando la última dictadura le puso precio a nuestras cabezas. Los argentinos pasamos parte de nuestra vida idealizando las sociedades más exóticas. En Alemania, en Perú, en Cuba, en España, en Japón estaríamos mejor. He sentido, aunque no me lo he confesado hasta ahora, que alguno de esos lugares podía ser mi sitio. Tonto no? En la práctica no me fui a vivir a ningún paraíso ideal . Porque tengo un sitio y es acá. Bah, no sé, digo.

Creo que ese sentimiento, que a los monjes medievales los llevaba a creer que en otro convento podían ser santos, lejos de la gente conocida que impide su desarrollo espiritual. Los religiosos le llamaban el pecado de acidia.

El blog de un argentino en japón cuenta la mirada, durante varios años, de alguien criado en estas pampas que vive de trabajador golondrina en el país nipón.


Es integrante de esa legión que emigró del país por razones económicas. A poco de llegar comenzó a tener una mirada distinta de la cultura japonesa, cultura de sus ancestros.

Es que la realidad es otra cosa y nuestros, pobres mortales vivimos en permanente estado de insatisfacción, cometiendo el peor de los pecados, la acidia. Aunque el que viajó por lo menos hizo la experiencia. Cada uno decide su camino. Malo es desear y no animarse, para esos de nosotros, no hay cielo. Aunque para los que se fueron y ahora no encuentran su lugar ni en un sitio ni en otro, se instala una especie de infierno personal.


Del blog Un argentino en Japón: "Soy uno de los sudamericanos descendientes de japoneses que a fines de los 80 llegaron en forma masiva a estas islas en busca de una mejor calidad de vida, es decir, un inmigrante económico.

Mi vida aquí, por sus características, es un poco diferente a la de aquellos que llegaron becados o contratados por empresas importantes.

Hasta la fecha trabajo como obrero en una fábrica de autopartes, digo hasta la fecha porque en cualquier momento puedo quedar en la calle, así de inestable es la situación de los extranjeros que se desempeñan como mano de obra no calificada en el archipiélago.

Obviamente, la visión que tengo de este país no es la del turista, ya que sufro esta cultura día a día. Justamente ese es el motivo por el cual escribo, para descargar el estrés que la rutina diaria me provoca.

El trabajo manual y repetitivo me está matando poco a poco, si no es por esta válvula de escape creo que enloquecería.

Es insoportable el tormento de vivir todos los días el mismo día, sabiendo de antemano que esto ha de ser así, al menos mientras califique solo para androide dentro del mercado laboral japonés.


Para finalizar con este pequeño perfil del autor: Ya dejé de tener la imagen romántica de estas tierras, la tecnología me importa poco y nada. A pesar de lo crítico que puedo ser, admiro en muchos aspectos a este pueblo.

No hay nada más desagradable para mí que pasear por Tokio, prefiero la tranquilidad del pequeño pueblo en donde vivo, este lugar no es el paraíso pero está menos cerca del infierno que las grandes ciudades. En fin, no es fácil vivir dentro de una sociedad alienada como esta.…Y para colmo de males, me he casado con una nativa.

El desdichado autor de este blog.




miércoles, 17 de septiembre de 2008

SECRETOS DE UN DANDY ORIENTAL



Yasunari Kawabata hace de la literatura un ejercicio exquisito donde no sobra nada. Esta es la esencia del minimalismo. En general, el arte japones más elevado tiene ese atributo. Prueba extrema son los haiKú, poemas mínimos de tres líneas. En la novela, el cuento, nuestro autor logra ese efecto de uso de la palabra esencial.

Difundo en todos los ámbitos esta literatura de recursos despojados. Para nuestro carácter latino, tan proclive, bellamente sin duda, a los barroquismos, es encontrar al Otro, cara y cruz de la moneda.

Para nosotros hay mucho que aprender de esta forma de arte. Pero más que una lección, nuestro autor nos puede traer un goce estético inesperado.
En el capítulo inicial de Las Bellas Durmientes. una de sus últimas obras publicadas, condensa la sabiduría de quien ha vivido intensamente y por eso sabe del espíritu humano.
Quede claro que la situación es esencialmente perversa, pero vale como testimonio. También Yasunari es un hombre de mundo que conoce, además de la cultura, los barrios de la prostitución y sus extraños rituales.

En Las Bellas Durmientes, el antiguo oficio se mantiene en un ámbito poco habitual. No debería contarles que las muchachas, jovencísimas, permanecen narcotizadas con opio.

Sin embargo, son sólo objeto de contemplación de los ancianos. Al menos eso se declara formalmente. Sobre lo que realmente sucede adentro de los cuartos nadie habla. Terrible sin dudas, pero nuestra autor narra lo que vio y vivió en su Tokio nataL.

Pero por ahí uno interrumpe la lectura. Se hace difícil digerir lo que sucede y no sucede. Lo que no se cuenta, lo que queda entre las líneas y es que al escribir, Yasunari lo
hace refinada y cruelmente. Sin dudas es la palabra de un dandy oriental.

UNA REFINADA PERVERSIÓN



Debo confesar que estuve apunto de bajar el fragmento de Las Bellas Durmientes publicado el día lunes. No por temor a la censura. Tampoco por lo que pudiera opinar la derecha católica. Mucho menos las militantes de las causas feministas que por su formación deberían comprender.

La censura provenían de mi propio interior, un territorio que han dado a llamar conciencia y que yo, existencialista incurable, materialista empedernido, identifico con el dolor de estómago.
Prevaleció en mí el adicto a la adrenalina y salió nomas. Inmediatamente, me llegó el mail con un comentario favorable, justamente de una mujer, que entendía sobre estos asuntos del arte.

Claro que para ver la dimensión de la extrema inmoralidad a que son sometidas Las Bellas, hay que conocer algunos de
talles sobre la vida esclava que llevaban esas niñas en las pensiones del Japón.

Dejamos para un próximo avance los testimonios sobre el rol de la mujer en algunos países del oriente que nosotros idealizamos. Miramos para otro lado. Quizá por falta de compromiso o puro
espíritu romántico.

Estuve viendo un caso parecido al de los zapatos que les colocaban a las niñas pequeñas, varios talles menores a sus pies, para que fueran más femeninos. El caso que desconocía es el de los gatos criados en frascos, para que adaptando la forma del vidrio, fueran un prodigio digno de admiración.

Crueldad contra la mujer y los niños, crueldad contra la Naturaleza, refinada crueldad. Hasta hace poco aprobada por toda la sociedad nipona. Habría que ver si esto ha cambi
ado o solo se esconde.